Como nuestras técnicas no surtían efecto y cada fin de semana hablábamos con alguien o leíamos algo en internet o en algún libro que nos hacía pensar que lo estábamos haciendo no valía para nada o que a mucha gente no le había valido para nada, decidimos que la mejor opción era dejarse guiar por un experto.
Buscamos por internet etólogos y no lo vimos claro... así que fuimos a una clínica veterinaria que hay cerca de la casa de entre-semana y le expusimos el problema, lo que habíamos intentado y los resultados obtenidos.
Esta veterinaria nos dijo que ella había solucionado varios casos del estilo y que la técnica había sido siempre la misma:
Tratamiento de pastillas + Jaula.
Esto dicho así suena un poco fuerte, por lo que le dije que nos explicase todo el proceso antes de valorar nada.
Su teoría es que el perro hace todo lo que hace cuando nos vamos por miedo, por lo que necesita un sitio tipo madriguera, donde esté cómodo y seguro.
Para la función de madriguera nos recomendó una jaula o transportín muy grande, de unos 80-90 x 80-90 y que el perro a partir de entonces empezase a hacer todo lo que le gustase dentro de el para que se acostumbrase, con esto se refería a que durmiese dentro (encerrado), comiese dentro, y que cada vez que le premiásemos por algo lo hiciésemos dentro de la jaula o transportín para que lo asociase con cosas buenas.
El tratamiento de pastillas es complementario y según la veterinaria los efectos eran que le quitaría todo el miedo que el perro tuviese, por lo que nos advirtió que si el perro era agresivo llevásemos mucho cuidado ya que dejaria de tenernos miedo incluso a nosotros.
Lo siguiente que nos dijo fue que todo esto no valía para nada sin nuestra colaboración y ahí empezamos a creernos la viabilidad de esta solución. Nos dijo que en realidad tanto las pastillas como el jaula solo valían para demostrarle al perro como se tenía que comportar y que debíamos seguir aplicando todo lo que habíamos estado intentando:
- No abrirle la jaula al perro (por lo tanto no hacerle caso) hasta que no se calme (cosa que antes no podíamos hacer porque nos saltaba encima).
- Cuando nos vamos dejarlo siempre en el mismo sitio (la jaula).
- Dejarle la radio puesta o una TV para que oiga menos ruidos de la calle y se relaje antes.
- Demostrarle al perro que no se queda en casa porque te lo has olvidado si no porque tu quieres que se quede ahí.
- Dejarle juguetes en la jaula que solo le dejes cuando se queda ahí para que despierten interés en el.
Vimos viable la opción por lo que decidimos hacerle caso a la Veterinaria, fuimos y compramos las pastillas: anafranil de 25mg cada 12 horas y empezamos a dárselo (esto fue un miércoles) sin tener la jaula porque nos dijo la Veterinaria que podía tardar unos días en empezar a hacer efecto.
Durante el Miércoles, el Jueves y Viernes estuvimos informándonos sobre los beneficios que podía tener la jaula para este problema y la verdad es que en pocos sitios lo recomendaban, aun así, seguimos adelante.
Leímos que para que el perro se quede en la jaula tranquilo necesitaba una sensibilización a ella que consistía en lo que nos había dicho la veterinaria (que comiese dentro y tal) y que no encerrarlo en ella a la primera de cambio si no ir dejándolo algunos días dentro hasta que se acostumbrase y empezar a cerrársela.
El Sábado siguiente pudimos ir a comprar la Jaula (105x70) vamos, que me puedo meter yo dentro con el perro... y empezamos a acostumbrarlo a ella, el domingo el tío ya se pegaba la siesta dentro con la puerta abierta.
Durante los dos o tres primeros días de la semana siguiente seguimos acostumbrándolo a la jaula pero dejándolo en el pasillo (fuera de la jaula) cuando nos íbamos por miedo a precipitarnos a encerrarlo en la jaula y que le cogiese miedo y con la esperanza de que el fármaco le empezase a hacer efecto. El miércoles nos acercamos a hablar nuevamente con la Veterinaria ya que no habíamos notado que el fármaco hubiese hecho ningún efecto y nos dijo que podía ser normal y que incluso habían algunos perros a los que no les hacía ningún efecto, por lo que siguiésemos con el tratamiento y que ya estaba bien de acostumbrarlo a la jaula, que lo dejásemos ya encerrado tanto por las noches para dormir como cuando nos fuésemos de casa.
jueves, 15 de abril de 2010
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