miércoles, 14 de abril de 2010

EL PRIMER PASO ES ADMITIRLO

Cuando llevábamos ya algunas semanas con el perro dándonos guerra, empezamos a ver que este era un problema que con nuestros conocimientos no íbamos a poder solucionar, por lo que decidimos acudir a un profesional, el cual sabe de todo y lo sabe todo: Google.

Nos pusimos a investigar cual era la solución para que el perro no ladrase cuando lo dejábamos solo y se comportase ya que este era el problema que a priori teníamos. Las soluciones que encontramos eran muy variopintas:

- Dejarle al perro algo de ropa tuya para dejarle tu olor y que te extrañe menos.

- Dejarle un juguete tipo Kong con comida dentro.
- No hacer caso al perro ni 20-30 minutos antes de irte ni 20-30 minutos después de volver.
- Hacer como que te vas (te quedas en el descansillo unos minutos) y vuelves muchas veces al día, coger las cosas para irte y no hacerlo.
- Collares anti-ladridos.

Lo probamos todo, y lo que conseguimos fue:

- La mayoría de las veces: ropa meada y cagada.
- Que se comiese la comida del kong a veces cuando estaba solo y a veces cuando volvíamos-
- Este fue el que mas gracia me hizo: ¿Como no le hago caso al perro durante 20 minutos cuando vuelvo a casa si en cuanto abro la puerta el perro empieza a saltarme encima todo lleno de pipí y babas?.
- Salir mucho al descansillo y ver la tele muy abrigado.
- Esto ni lo probamos, en todas las tiendas nos dijeron que en la mayoría de casos de ansiedad por separación no son efectivos.

Con todo esto nos dimos cuenta de que realmente el perro tenía un problema gordo, por lo que volvimos a visitar al experto (léase Google) ahora preguntando por un tema mas concreto: La ansiedad por separación.

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